Chicos, la rubia fetiche de Woody Allen, vuelve a estar en el mercado: Scarlett Johansson y Ryan Reynolds han decidido divorciarse después de dos años de matrimonio. La revista ‘People’ difundió un comunicado de prensa donde han hecho pública su separación: “Después de una larga y cuidadosa reflexión, hemos decidido poner fin a nuestro matrimonio”.

La pareja, contrajo matrimonio en 2008 en una ceremonia privada, ya había dejado entrever que lo suyo no era un cuento de hadas. Reynolds incluso llegó a decir que lo mejor del matrimonio era “poder salir todos los días con tu mejor amigo”. Se rumorea que cuando el comunicado fue difundido la actriz se encontraba en Jamaica celebrando su divorcio con sus amigas.

Scarlett  no necesita presentación, es una de las actrices mejor pagadas de Hollywood y aparece en la mayoría de las últimas películas del polifacético Woody Allen.

En cuanto a Ryan Reynolds, es posible que muchos no le sepáis ubicar. Hace poco hablé de él, al hacer la crítica de la película “Buried” de Rodrigo Cortés, en la que él es el protagonista. Entre sus últimas películas también encontramos la película sobre Lobezno, protagonizada por Hugh Jackman.

(Para que luego las mujeres no se me quejen)