Hace algo más de un año el govierno estadounidense adquiere un Boeing 747-400F modificado debidamente, con un laser de alta potencia situado en el morro a la vez sistemas de control del rayo, inicialmente se piensa en la compra de un total de siete, pero debido a recortes de presupuesto se compra únicamente uno.

La alegria de la Agencia Antimisiles no es pequeña, lleva trabajando años en el Boeing 747-400F modificado para destruir misiles nucleares a kilómetros de distancia. Están involucradas en el proyecto las compañías Northrop Grumman, a cargo del láser en sí mismo, y Lockheed Martin, que ha desarrollado el control de fuego.

Durante las pruebas, el ejército disparó desde el mar un misil de corto alcance y combustible líquido simulando una amenaza real. A continuación, el avión utilizó un láser de baja energía para localizar su objetivo, mientras que otro secundario medía y compensaba las alteraciones atmosféricas para asegurar la correcta fijación del punto de mira. Para finalizar fue el disparo de un láser de “clase megavatio”, que “calentó el misil balístico propulsor hasta el fallo crítico estructural”. Esta prueba únicamente duró unos escasos 2 minutos desde el lanzamiento del misil, pero claro, una cosa es derribar un objetivo cuando sabes por donde viene, y otra muy distinta salir a buscarlo sin previo aviso. Un éxito, en cualquier caso.

He aquí unas fotos hechas con una cámara térmica de la destrucción del misil.


Fuente: Engadget